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martes, 25 de enero de 2011

3. ALFREDO SÁENZ Y RAFAEL JIMÉNEZ DE PARGA...

La “putada” del vengador Pedro Olabarría… y el ¡ALGO HARÍA!


Rafael del Barco Carreras

Barcelona 25-1-11. Siempre, y por desgracia muy a menudo, que leo el “!Algo haría!”, o parecido, justificando al poderoso y culpando a la víctima, me pregunto que les conduce a mis conciudadanos al servilismo o aberración de justificar cualquier abuso del Poder. Tan parecido al perdón y entrega de la propia víctima en los casos de malos tratos. Con contestarme lo del “sentimiento trágico de la vida” no tengo suficiente.

Al inicio de, digamos, mi campaña en INTERNET contra los personajes de la Gran Corrupción barcelonesa era continuo leerlo en los comentarios, añadiendo acusaciones concretas contra mí, leídas en mis propios escritos y confesiones.

Debía aceptarlo, y admitir la auto negación de una gran mayoría ante unos hechos tan graves que condicionan no solo su buena fe sino las más íntimas creencias sobre instituciones como la Justicia o la simple Administración o Estado; no admiten que pueda existir tanta podredumbre y degeneración. Y en algunos casos me molestaba en contestar, al igual que cuando argumentaba entre mis compañeros de prisión que no se trata de si éramos culpables o inocentes, o la denuncia falsa, prefabricada o real; se trataba de defendernos contra que un día una pareja de policía te detenga, y que horas después, o en el mismo pasillo del juzgado, alguien te diga a ti o a un familiar, que si paga 25 millones de pesetas en negro, o 200 en Suiza que también, allí mismo, “sale de la cárcel” (si ya lo está), o ¡ni entra! si el detenido espera a que el juez le interrogue. Terroríficas horas de espera buscando dinero.

No se trata pues que sea culpable o no, que haya matado a su padre, traficante o violador, sino que por un triste destino de la vida haya caído en manos de unos gansters incrustados en la Administración de Justicia. En este caso las víctimas tenemos la consolación de que el juez acabó condenado, pero librándose la Fiscalía. Una de mis argumentaciones sobre “soborno o extorsión” a favor de que semejantes conductas son ajenas al soborno y caen de lleno en la extorsión; a los corruptos no se les soborna sino que extorsionan, tanto si pagas cualquier licencia, un porcentaje por una obra, como si sales de la cárcel.

Pero a más abundancia en la sede central del Banco de Santander añaden el ¡qué putada lo de Sáenz! por unos meses de cárcel que no cumplirá y una inhabilitación que debió haber sucedido casi VEINTE AÑOS atrás. Porque Sáenz, como otros poderosos en Barcelona, sabía que pagando en negro a un abogado de la banda de la Gran Corrupción, Rafael Jiménez de Parga, su extorsionado pagaría ¡debiera o no! pues como banquero conocía la riqueza de los Olabarría. O pagaba o no salía de la cárcel, incluso si pagaba al juez y abogado, sabría bien que de no pagarle a él o al banco, volvería a prisión.

El juez y abogado cobraron 25 millones de pesetas antes de decretar la libertad y otros 25 tras la liberación el lunes, después de pasar el fin de semana en La Modelo. Pedro Olabarría juró vengarse, pero por si acaso al banquero, al que no pagaría porque no le debía nada, continuaba extorsionándole se fue de España. Cabe la pregunta de que si Sáenz entró en el reparto de los 50 millones por proporcionar un cliente a la banda de extorsionadores, incluso si a lo largo de su vida no ha aplicado su degeneración y amoralidad en otras o similares situaciones, justificando el injustificable sueldo de 10 millones de euros al año.

¿He de entender que los banqueros del Banco de Santander, al mando de Emilio Botín, son tan degenerados que entre sus métodos manejan el chantaje, la extorsión con denuncia falsa o verdadera? Tal como defienden a Sáenz parece que están instalados en el “todo vale”, y si les pillan ¡que por lo visto nunca les pillan!, o siempre tienen a mano a otros corruptos para librarse, soltarán de aplicarse la Ley el ¡qué putada!


Es obligada de nuevo mi escena en la Primera Galería de la Modelo, 1994, preguntándome Bertrand de Caralt; le aconsejé cambiar de abogado, Juan Piqué Vidal por Octavio Pérez Vitoria, el célebre catedrático que también era amigo del para mi desgracia antiguo abogado Juez Luis Pascual Estevill… le costaría más barato salir de la cárcel. Siete días en la celda contigua a la mía. Francisco Pujadas de Dinamic, en la litera de al lado, tardó un poco más, y los Bassols, padre e hijo… más. Alargarme con los al poco fallecidos de infarto Planasdemunt, Forcadell… y tantos otros sería repetirme demasiado.

Excelente el artículo en EL CONFIDENCIAL;

CON LUPA , Jesús Cacho
“¡Qué putada lo de Sáenz!
Joder, qué putada”. La frase corrió como la pólvora por la Ciudad Financiera del Santander en Boadilla del Monte. Era lunes 17 de enero, y a la niebla que esa mañana oscurecía los perfiles metálicos de las modernas instalaciones del banco en el oeste madrileño, vino a sumarse la noticia de que el Tribunal Supremo (TS) había decidido condenar a Alfredo Sáenz Abad, 68, número dos y hombre de confianza del patrón, Emilio Botín-Sanz de Sautuola y García de los Ríos, marqués consorte de O'Shea, a ocho meses de cárcel, con inhabilitación para ejercer el oficio de banquero…”






Y si los multimillonarios altos ejecutivos del Banco de Santander, y su jefe Emilio Botín, reflejan su corrupción mental apoyando a Alfredo Sáenz, el Gobierno llamado “socialista” se lanza a maquillar, por tanto a encubrir ¡y enterrar, si pueden, con cargo al Estado y futuros ahorradores accionistas!, la mayor de las corrupciones o macro estafas de la Historia de España, el saqueo y vaciado de las cajas de ahorros a través de la Burbuja Inmobiliaria o Pirámide financiero-inmobiliaria.

Así lo reflejen los noticiarios y portadas de hoy… donde también se añade el convenio entre PP y PSOE en la llamada Ley Sinde; un juez decidirá sobre el bloqueo de las webs y blogs que vulneren los Derechos de Autor. Vista la facilidad del Poder para disponer de un Juez… me temo que ni la Libertad de Expresión esté demasiado defendida, y si además censuran sin o con Ley Sinde como repito mis vídeos en www.lagrancorrupcion.com, el llamado “Estado de Derecho” continúa tan Derecho como en la Dictadura de Francisco Franco,
















jueves, 7 de mayo de 2009

7-05-09 JUICIO EN BARCELONA POR EXTORSIÓN Y DENUNCIAS FALSAS.

ACUSADOS, RAFAEL JIMÉNEZ DE PARGA Y ALFREDO SÁENZ ABAD.

Rafael del Barco Carreras

Ayer declararon, Modesto González Mestre, presidente ejecutivo del Grupo Harry Walker, y Pedro Olabarría, accionista minoritario de ese Grupo. De los dos, el Juez Luis Pascual Estevill, por querella presentada por el abogado Rafael Jiménez de Parga a encargo del Banesto, ordenó su detención e ingreso en prisión. Septiembre de 1994. Salieron a los tres días, y a la pregunta de si pagaron al juez, el presidente interrumpió por no pertinente, pero quedó claro. El banco no cobraría, pero cobraron juez y abogados.
González aseguraba que no supo de esos créditos hasta poco tiempo antes de su detención. Los 634.000.000 de pesetas reclamados ni siquiera estaban contabilizados. Que Banesto era el banco del Grupo, con créditos documentarios para las importaciones y descuento de papel comercial. Que las relaciones bancarias las llevaba el jefe de administración. Que jamás se habló ni firmó ninguna póliza de crédito. Que nunca le pidieron avales, y ni se hubiera atrevido a pedirlos a los accionistas, pues todos eran minoritarios y ajenos a la administración.
Me extrañó que no mencionara los tiempos en que dominaban Harry Walker, Eduardo Bueno (el candidato a la Generalitat en los 80 por la Alianza Popular de Fraga con el eslogan “Bueno para Cataluña”) y Javier de la Rosa desde Banco Garriga Nogués, y las decenas de miles de millones de créditos de donde con seguridad provenía la cantidad reclamada. Con leer los varios libros sobre el tema se hubiera documentado.
Nombraba al anterior Director Regional del Banesto, Xercavins, a su jefe de administración, a un Guardans, fallecido, consejero regional del Banco, y un tal Pie, cuyo estado de salud imposibilitaba su presencia. Un juicio a la antesala de un geriátrico, y repaso a mis “Barcelona, 30 años de corrupción”.
Acentuó que después de los tres días de cárcel su vida fue una ruina, en tratamiento psiquiátrico hasta el presente. Presentó la suspensión de pagos, y dimitió ante la segura desaparición del Grupo. Declaración oscura, de difícil entender, de un hombre vencido por la vida. El polo opuesto de la brillantez técnica de los acusados banqueros.
El reverso, Pedro Olabarría, aunque tampoco mencionó el origen de los problemas del Grupo Harry Walker, se centró en que la querella era una fabulación de los nuevos directivos de Banesto (intervenido por el Banco de España en 1993) y de su abogado Jiménez de Parga. Que el Banesto, banco de referencia del Grupo, sabía mucho más que él de Harry Walker. Que le conocían por ser cliente de pasivo. Que el acusado Merodio (amigo de sus tiempos en Banca Catalana, y él, presidente ejecutivo de la Motor Ibérica vendida a Nissan), directivo del Banesto, le presentó al otro acusado Calama, nuevo director regional del Banco. Que tenía en el banco entre otras partidas una de 400 millones de pesetas a plazo, sin relación alguna con Harry Walker, y que retiró a los pocos meses. Que se inventaron lo de Grupo Olabarría, que nunca existió, y que jamás perdonaría ni el daño causado por su detención, ni menos los tres días de cárcel.
No pedía cantidad por daños, solo el castigo para los culpables y su rehabilitación social. Una intervención brillante y coherente, aunque los abogados de los acusados marearan la perdiz con que el Grupo Olabarría fuera el gestor del Grupo Harry Walker, ateniéndose a dimes y diretes, y sin más documentación que unas sospechosas carpetas internas del Banesto con lo de “Grupo Olabarría” y un organigrama compuesto por el Banco, que rebatió por evidentes inventos.
Se mencionó la próxima declaración del ex Juez Luis Pascual Estevill, y pospuesta para la siguiente sesión la declaración de los hermanos Moreno, socios de Pedro Olabarría, también encarcelados.

miércoles, 6 de mayo de 2009

5-05-09 JUICIO EN BARCELONA POR EXTORSIÓN Y DENUNCIAS FALSAS.

ACUSADOS, RAFAEL JIMÉNEZ DE PARGA Y ALFREDO SÁENZ ABAD.

Rafael del Barco Carreras

Ayer declararon, Alfredo Sáenz Abad, presidente entonces de BANESTO, y actual consejero-delegado del Banco de Santander, y los directivos José Ángel Merodio y Miguel Ángel Calama. De oyentes, cuatro gatos, y yo. El presidente del Tribunal no admitió la suspensión hasta que el Constitucional decidiera sobre la prescripción de los delitos, y se cumplía la orden del Supremo de depurar todas las responsabilidades por el caso Juan Piqué Vidal y Luis Pascual Estevill. Responsabilidades, que me da el pálpito, quedarán muy mermadas.
Los tres altos ejecutivos, uno por demasiado alto en el organigrama y los otros dos por no ser de su competencia, basaron su declaración y defensa en que apenas si se enteraron por la prensa de que el Juez, sustituyendo a un titular, se inventó unas acusaciones para procesar a unos simples testigos ordenando encarcelar a Pedro Olabarría, los hermanos Moreno y Enrique Marugán… hasta que pagaran.
Pero los hechos no son tan sencillos, ni menos que tampoco supieran las formas utilizadas por sus cobradores de “morosos” (ríanse de los cobradores del frac) los abogados Jiménez de Parga y su juez Luis Pascual Estevill, muy “íntimos” desde que uno me defendiera y el otro acusara en el caso Consorcio, 1980. Pretendían que pagaran unos créditos que se generaron también por 1980 en el Banco Garriga Nogués de Javier de la Rosa, cuando el llamado Grupo Olabarría no tenía nada que ver con el ya entonces quebrado Grupo Harry Walter.
Los banqueros insistían, por un lado que no conocían u ordenaron ellos la querella, y por otro que moralmente debían pagar los encarcelados por el juez. Sutil contradicción. Ni avalaron ni debían pagar porque los 600 millones de pesetas que les reclamaban provenían de los enredos entre BANESTO y su quebrada filial el Banco Garriga Nogués, y los banqueros lo sabían. Por lo visto los incobrables créditos se renovaban entre quebradas sociedades donde nadie avalaba. Tacharon de falso un justificante de pago del Banesto al Juez. Muy interesantes las magistrales clases sobre banca, mi oficio, de tan altos ejecutivos.
Otra mentira que el Banesto contratara al abogado apenas un año antes por la catastrófica situación del Banco recién intervenido por el Banco de España, dic. 1993, con 130.000 millones de pesetas incobrables en Cataluña y 350.000 en el resto de España. “Riesgos dificultados” decían.
Señalaron al anterior director regional, José María Xercavins, ahora presidente de un “fondo inmobiliario” de la CAIXA. Otra prueba de que los creadores de la Gran Burbuja Inmobiliaria son los mismos o parecidos a los de la Gran Corrupción. Pero y además Merodio, que se confesó ex amigo personal de Olabarría, provenía de Banca Catalana donde Piqué Vidal, abogado de Pujol y socio de Pascual Estevill, dejó su huella. La frase atribuida, y negada por los acusados, “!veremos si no pagan!”, muy plausible. Los varios encarcelados por Pascual Estevill a quienes conocí en 1993 en La Modelo eran un buen anuncio para siguientes reclamados de pago.
Mañana la declaración de los acusadores denunciantes, que como otras de las víctimas, entre ellas yo, no perdonarán en su vida el paso por La Modelo. Ver en www.lagrancorrupcion.blogspot.com el escrito de Pilar Rahola, “Lo sabía toda Barcelona”, y varias publicaciones con referencias más que suficientes.






LIBRO CITADO DURANTE LOS INTERROGATORIOS.