viernes, 6 de abril de 2012

1ª PARTE, CAP. 4 de “BARCELONA, 30 AÑOS DE CORRUPCIÓN”, ed. 2006, Consorcio de la Zona Franca, Piqué Advocats Associats, 1975-1984


Rafael del Barco Carreras

Barcelona 6-04-2012. El capítulo, escrito entre 2005 y 2006, adquiere hoy un especial significado en cuanto aquel Banco Garriga Nogués (más o menos 100.000 millones de pesetas de los 84 desaparecidos) se anticipó a las actuales cajas de ahorros, y en concreto a Cataluña Caixa, que le multiplica por 100. Pero la comparación tiene más enjundia si añado que aquel banco capitalizó al PSC del alcalde Narcís Serra, y la caixa presidida por Serra enriqueció a sus socialistas y no socialistas hasta su “quiebra técnica” con unos “activos” de aproximadamente 60.000 millones de EUROS, 10 BILLONES de aquellas pesetas.

Otra coincidencia, De la Rosa se libró penalmente de aquel desfalco, y del anterior el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona gracias a Narcís Serra, y Serra por el momento también se libra del tema Catalunya Caixa. Las ironías de la vida… Serra aprendió de De la Rosa como vaciar un banco sin repercusión alguna.


PRIMERA PARTE
Consorcio de la Zona Franca
Piqué Advocats Associats
1975-1984

4

Un año antes, 1977, en el Consorcio y Banco, se cimentaban los acontecimientos futuros. El Banco, bajo la férrea batuta del genio con apenas treinta años, en dos multiplicó por diez su balance. De 2.000 millones de pasivo a 20.000 millones. Los profesionales de banca saben que la inyección de miles de millones de dinero líquido dispara las cifras a través del crédito y descuento. Y si además se firman letras o pagarés por los créditos, reales o ficticios, y se redescuentan en el banco matriz los saldos a favor de la filial se multiplican. Peligroso si no se pagan las letras o los pagarés, renovándose hasta el descalabro, pero por el momento efectista. La base echada, los millones del Consorcio provenientes de la CAIXA, y unos firmones que al son del financiero, y de otros, prodigaban las firmas a placer. Los viejos del Banco Español de Crédito lo elevaban a los altares y los hijos de los viejos, Garnica Mansi, Aguirre Gonzalo, los Gómez Acebo, Sainz de Vicuña, Oriol y Urquijo, Silva Muñoz, Epifanio Ridruejo, Álvarez de Estrada, Jaime Argüelles, la crema del franquismo financiero, se añadían a su trup de consejeros, a parar la mano.

 La terrible cúpula que se querellaba contra la existencia de Cooperativas de Crédito, y no se retenía ante un talón a nuestro cargo de tildarnos de estafadores, amasaba un buen pastel, equivalente con sus ampliaciones de capital a una gran pirámide estafadora. Una herencia pagada por Mario Conde con veinte años de condena, y España entera por no menos de otro billón de pesetas. Y en el Consorcio, volatilizados un mínimo de ocho mil millones, se cambiaba el Delegado del Estado, Santiago Udina Martorell, por José Luis Bruna de Quijano, amigo de toda la vida de los De la Rosa, del mismo círculo y clase, que ya había ejercido en los años de la urbanización de la Zona, presidente de la vecina Mercabarna, y de toda confianza. Un cargo con condena de veintiocho años. Por entonces los avispados padre e hijo sabrían de las dificultades y hasta la anulación del proyecto CITA por la oposición de los municipios gobernados por “gestoras de izquierdas”, cargándose todos los proyectos urbanísticos. Recuerdo unas visitas a la Diputación por mis urbanizaciones, y unos jovencísimos progres contestándome que con el tiempo desaparecería lo construido. Ahora el Circuito de Cataluña sustituye la proyectada gran zona de transportes a pié de la autopista a Francia.

Vale la pena citar los nombres. La flor y nata de las finanzas y la política se sentaron durante cuatro años en un sillón flotando en un río de podredumbre y no se enteraron de nada. ¿¿??. Durante tres años de la succión de fondos forman parte del Comité Ejecutivo, Miguel Cabré Llistosella, con poderes ejecutivos, ingeniero industrial, Gran Cruz del Mérito Civil, y del Consejo Provincial de Movimiento, y por tanto de varios cargos remunerados, ciego o corrupto, a la par con Santiago Udina Martorell, o el Excelentísimo Señor Enrique Riverola Pelayo, Delegado Provincial de la Organización Sindical, Sindicatos Verticales, elevado a Gobernador Civil de Málaga (le ascenderían por lo bien atendidos sus cargos anteriores). O el Ingeniero Jefe del Puerto José Eligio Prieto Moresi al que los costes al diez por uno no le llamaban la atención, o los vocales por el Ayuntamiento Jaime Avella de Castro y José M. Dot Bosch, de relleno y libres de toda sospecha, o el Administrador de la Aduana Victoriano Ortego del Cerro, ¡santa aduana la franquista!. Delegado del Ministerio de Hacienda José M. Roig Gironella, y representante del Estado en el Consorcio, Encomienda del Mérito Civil. José Ramón Basanta de la Peña, hermano del Secretario General Técnico de la Presidencia del Gobierno. Jesús Calvo Martínez. Manuel Blasi Rialp, hermano de Concejal del Ayuntamiento. José Sangrá Bosch, concejal. Mariano Ganduxer Relats, Intendente Mercantil, Concejal, Comendador, Grandes Cruces, y omnipresente en la Ciudad. Luis Pallerola Cuyás, de la Diputación. Alfredo Molinas Bellido, al que en su carrera política “de empresario” en el Fomento del Trabajo, apoyando a Pujol, y vicepresidente de la CEOE de José María Cuevas, nadie le achacaría haber pertenecido a aquel Consorcio, ya pagaron los culpables, y él era solo un vocal representante de instituciones ciudadanas, y como de costumbre no tenía porqué enterarse de nada. Para cobrar sus haberes y dietas no se retraería. Félix Gallardo Carrera, político y empresario relevante. José M. Berini Jiménez, representante del Sindicato de Obligacionistas, gran economista y censor de cuentas, más minutas y certificados anuales, y además el obligacionista de cabecera la CAIXA, marcaría su “política”, que no marcó nada, o todo.

Nadie de los citados fueron molestados judicialmente por no cumplir con su cometido y preguntar como un almacén valía diez veces más de lo normal en el mercado, al igual unos a medias, o no se escrituraban los terrenos comprados a unos precios disparatados para cualquiera, o simplemente exigir una contabilidad con las mínimas garantías de control. Un Comité Ejecutivo, cobrando y sin responsabilidad. ¡Y ni mentar la responsabilidad civil subsidiaria que quizá con la fortuna de uno solo se cobraría el desfalco!. Más una Asamblea General de unos treinta individuos funcionarios de Hacienda, el Ayuntamiento, RENFE, del Puerto o Aduanas. ¿Nadie comentaría y se preguntaría sobre la noticia en Tele Exprés, gente de prensa y cuchicheos diarios, muchos de ellos su único trabajo?. Y a la vez nadie denunciando evidentes delitos con la obligación legal y moral de denunciar. Ni antes ni después de la denuncia del Ayuntamiento. Una peña impenetrable actuando de eco sobre la culpabilidad de Antonio y sus corruptores. La claca del espectáculo o los jaleadores del linchamiento. Alguno operando con el Banco Garriga y Nogués.

Más curiosidades, en la Presidencia de Honor del Consorcio el Excelentísimo Juan José Espinosa San Martín, Abogado, inspector técnico fiscal, Ministro de Hacienda entre 1965 y 1969. Falangista. Presidente del Instituto Nacional de Moneda Extranjera. Presidente de la Caja Postal de Ahorros, de la Casa Nacional de la Moneda, del Banco de Crédito Industrial, ect.. O el Presidente del Pleno; Excelentísimo Alcalde Don José María Socías Humbert.

Cuenta Bruna que le extrañó que San Antonio, de todas las virtudes y fe, le hablara de chicas, y asombrado por las cifras ordenó detener operaciones y obras, pero le convencieron para los pagos comprometidos con anterioridad según la documentación, y firmó los últimos mil millones. Los terrenos descritos no existían. Los talones, desglosados para pagos de la caja B, una ilegalidad perfectamente asumida en todas las empresas públicas y privadas, pasaban de una cuenta de Bruna a manos de Antonio que los ingresaba en su cuenta personal en el Banco Urquijo. Una trampa mortal.

A mí sobre Antonio me extrañaban otras realidades de su doble vida, tan común entre gente de cargo oficial y su anexo el dinero, siempre unidos, como las increpaciones a un ministro en Madrid en un célebre restaurante por la política liberal de Adolfo Suárez, mostrándose desafiante franquista. O un día blandiendo una pistola despotricando contra la situación política. La doble faz a tope, y de bochorno su compañía.


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