lunes, 23 de abril de 2012

1ª PARTE, CAP. 21 de “BARCELONA, 30 AÑOS DE CORRUPCIÓN”, ed. 2006, Consorcio de la Zona Franca, Piqué Advocats Associats, 1975-1984

Rafael del Barco Carreras

Barcelona 23-04-2012. Si la genialidad de la expropiación de RUMASA enriqueció a buena parte de los recién conquistadores del Poder, la segunda de sus grandes reformas, la del Código Penal en sus artículos 503 y 504, limitando la prisión preventiva, les liberó de la explósiva presión carcelaria. Ni Rumasa sería “pal pueblo”, y las cárceles se llenarían al poco de los mismos liberados.






Cap. 21- KIO. Huelgas Modelo. Martínez Zato. Clasificación
Grado. Reforma 503 y 504. Límite prisión
preventiva dos años. Acaban las huelgas. Juicio
Consorcio 15-5-83.
pag. 100



PRIMERA PARTE
Consorcio de la Zona Franca
Piqué Advocats Associats
1975-1984

21



Si hasta 1983, ninguna publicación asoció al hijo de Antonio de la Rosa con el desfalco del Consorcio apareciendo el Banco Garriga Nogués en infinidad de talones, los hijos empleados, y Del Barco reclamando la atención con la documentación aportada por el Consorcio ligándole a la ejecución de casi todas las llamadas “operaciones” de la Entidad, y hasta confesando que se le ofreció financiación para el pago de los terrenos, lo que apoyaba con la clasificación bancaria otorgada por el Banco a sus negocios con “mal informe comercial y financiero”, solo tenía una lectura, el perfecto control mediático, donde no faltaron además de mucho dinero, amenazas. El director de la agencia del Banco Garriga, aleccionado como todos los declarantes, citado por mis escritos al juzgado, declaró que el descuento de letras lo concedió por sus poderes sin intervención alguna de su superior De la Rosa. Total, peor, sin la clasificación, la inquina de los De la Rosa, y la sensación buscada de mis oscuras relaciones con ellos.

Lo que el Honorable Pujol definiría “el perfecto oasis frente a la tumultuosa Madrid” funcionaba como “una basa d´oli” desde siempre. A los veinticinco años intentando rellenar la secuencia de los hechos, ni para biografías, semi hagiografías, e infinitos artículos de prensa, el 83 no existe para Javier de la Rosa. Hasta la publicidad del Banco desaparece. Un año en blanco, de éxito, sin duda, pues las cifras del Garriga siguen creciendo, como los saldos deudores de sus muchos negocios. El crac de la Catalana no le afectará, él se halla a cubierto por el mayor Banco del país, a pesar de que las malas prácticas bancarias, pago en negro de intereses, tanto en la captación de dinero como en los créditos, se dan más allá de toda competencia, y a voz en grito.
 
Los árabes se paseaban por Barcelona. Mil millones, la cifra de una mínima “triangular”. Se ingresaban en el Banco a un titular a plazo fijo concediéndose en teoría un crédito a una empresa que pagaría una tal diferencia de intereses que hubiera asustado a cualquier inversor multinacional. Y él dominaba “empresas” que pagarán a mogollón, todos los créditos incobrables del Banco. Por lo tanto el Banco pagaba, cubriendo “cierta decencia profesional”. De algo parecido surgiría KIO, “El Fondo de Reserva para las Futuras Generaciones Kuwaitíes”, que desde Londres oteaba las mejores inversiones para los infinitos dólares que desde la subida del petróleo en 1973 se acumulaban.

De la noche a la mañana con los dólares kuwaitíes levantará, con un montón de despojos industriales, el mayor conglomerado industrial de España. No cabe duda, “el ingeniero en finanzas”, el “gran empresario modelo”, ¡cretino el Honorable!. La prensa, su deudora desde el papel a los créditos indispensables para su existencia, lo elogia sin límite y pudor, multiplicándose las grandes campañas de publicidad de sus genialidades. Cada empresa comprada, cada OPA, sus malabares y ficciones en la Bolsa, las Torres KIO con Prima Inmobiliaria SA, donde traspasó los inmuebles de Torras, canjeando acciones después de situar el valor a su conveniencia. Domina los mayores paquetes de acciones de la gran banca. Necesitará de todo el alcohol y pastillas para flotar en tanta turbulencia. El pasado no existe, y espera con los sobornos, ya materializados en el caso Consorcio y huida hacia adelante con KIO, enfrentarse a un futuro conflictivo, máxime tras la guerra del Golfo del 92, y la vuelta a Kuwait de los Al Sabat que de hecho iniciaron su derribo antes de la invasión de Saddan Hussein.

Superado el 73 y la muerte de Franco, Barcelona atraía capitales. El flujo de salida de una burguesía, sumida en la liquidación y quiebra de sus empresas, se compensaba con los extranjeros, privados comprando en las costas, y empresarios atraídos por los buenos precios de los costes de producción, donde el pago de impuestos y seguros sociales se paliaban con toda clase de trampas y corrupciones, y la mano de obra muy cualificaba, acojonada y olvidándose de las reclamaciones y huelgas de los primeros años de la Democracia. Fábricas de saldo, y modernas factorías. Liquidación de las viejas “colonias”, y los textiles sustituidos por la industria automovilística y mecánica de gran tradición histórica en la zona, proveedora de armas ligeras en las grandes guerras europeas. La futura Unión Europea, inevitable por los pactos y relación con Europa, y el anuncio de los Juegos Olímpicos, despejaban el futuro. Otro maná silencioso, el paulatino comercio de las drogas, cocaína, heroína y hachís que a tenor de los decomisos por decenas de miles de millones en los últimos años, y el evidente consumo interior, se alinearía como una de las más productivas actividades de la ciudad, con no menos de uno a dos billones de ventas anuales. Su puerto, las costas, desde Galicia, transportada como pescado o celulosa, y su directa conexión con Europa, más el perfecto engranaje financiero del dinero negro, hacían a Barcelona acreedora a la capitalidad europea del narcotráfico. Hasta la heroína de Ámsterdam, del triangulo de oro indochino, sería sustituida por la afgana comercializada por los paquistaníes a través de su red de bazares chiringuitos, o los turcos en las inmediaciones del edificio David de la calle Aribau Travesera de Gracia. Y si arruinados empresarios profundizaron en las grandes partidas de cocaína llegadas de Galicia, al poco las calles del Ensanche se llenarían de sudamericanos entregados al mayor o menudeo.

Pero en La Modelo el ambiente se pudría a marchas forzadas. Una serie de “huelgas de hambre”, donde todos comían, el nerviosismo de los presos por las promesas socialistas, materializadas en reuniones del fiscal Martínez Zato con un grupo que se autotitulaba la COPE, presos en lucha, de los terribles 76, 77 y 78, y las inhumanas condiciones interiores, provocaron varias reacciones en cadena.

Todo en revoltijo con la fuga por la panadería, un túnel tras los sacos de harina, atravesando el recinto de vigilancia y desembocando en el transformador del patio exterior, que saliendo por la puerta principal le costo a mi amigo el “Xiqui” (el “kíe” de la sexta galería monopolizador del juego) una ráfaga de metralleta. O la comida de la Navidad del 82, en una multitudinaria mesa en la sala del “vis a vis” compartida con funcionarios de guardia donde no faltó de “nada”. O el horneado en la panadería de unos sacos de langostas del criadero en la Costa Brava de unos mafiosos lioneses, de los que uno murió tiroteado desde las azoteas de enfrente.

¿A quien se le ocurriría abrir las cancelas de todas las galerías para que en la pequeña y de privilegiados 7ª galería se reunieran la COPE, en su mayoría de la cuarta, los multirreincidentes y peligrosos, con celdas de hasta diez individuos, durmiendo encima de la sucia taza de water, para con los “destinos” se consolidara la idea de una huelga general?. Todos parados, sin comer, sin trabajar. Aunar desde el condenado a un mes al de decenas de años. Los de talleres que en algún caso alimentaban a sus familias, o por lo menos subsistían en la cárcel, y los “destinos” de menor o mayor rango, sabían que la medida era disparatada, que nosotros perderíamos el estatus, y otra carga policial barrería la cárcel cargando autobuses de tíos desnudos para trasladarlos a los temidos penales, de Ocaña, Puerto de Santa María o Santoña, recordado el año 1978. La discusión duró apenas minutos, a Camacho alguien le gritó “chivato”, desenfundó las tijeras y lo mató allí mismo. Se acabó la deliberación, y mi compañero de “destino” condenado a 19 años más.

Me jugaba la vida cada día que doña Pilar me entregaba la lista de individuos a entrevistar. Camacho me libró con el baldeo (cuchillo fabricado con hierros de camastro) en mano del linchamiento arrinconado en el frontón. De sobras sabían que yo era su compañero de “destino”, y además en uno de los mejores de la cárcel que no estaba dispuesto a perder. La represión fue pareja a las reuniones de Martínez Zato. Varios funcionarios denunciados por homicidio. Ninguno condenado.

Y aumentando las desgracias, Doña Pilar, dando o tomando clases de criminología, sumando sus apuntes con los cuatro o cinco formularios de clasificación diarios, ininteligibles, y a copiar a máquina. El “enchufe” sustituyendo el del economato se convirtió en una pesadilla hasta que entregados a Ana los originales los devolvía mecanografiados al día siguiente. “Rafael, ¡que va a dar clases!, si no es abogado, ya te dije que su madre en el bar Modelo dijo que le faltaban unas asignaturas”, “pues firma la letrado jefe”, “firmará lo que quiera, pero no es abogado”, “entonces lo que transcribo son los apuntes de sus clases”. Que la criminóloga, o jefa del Equipo Técnico, fuera una vulgar funcionaria o licenciada, no añadía nada especial a unos “estudios personalizados” para clasificar a los penados proponiendo a la superioridad, que jamás la contrariaba, la libertad de un Tercer Grado o el “a viajar” con que ella definía enviar a la gente a los terribles penales. Las cartas astrales, a que tan aficionada era que tenía un preso “especialista” en la oficina exterior de Régimen, menos cabalísticas que sus opciones, con astros centrándose en el bar Modelo y Banco Guipuzcoano.

Dos hojas con enunciados en ciclostil donde cuatro líneas resumen de la sentencia, otras tantas definiendo el encuadre social del individuo, unos porcentajes en los que a mí me hacía gracia lo de la “labilidad”, “estudio psicológico” tras mostrar las manchas del test de Rochas, se remataban con la definitoria recomendación de grado y penal. Al final, la firma de la Letrado Jefe, seguida en el margen por la del director, maestro, capellán, médico, administrador y algún Jefe de Servicios, o sea, la Junta de Régimen. En el montón de expedientes en un pasillo de la oficina observé que no hacía demasiados años aún se resumía más con el capellán de proponente.
 
Pero de golpe desaparecerían todos los dramáticos augurios, las tensiones, las consecuencias de los motines y huelgas. Los muertos no existirían, ni el amontonamiento de sucios cuerpos, o las inyecciones de aguarrás de la enfermería y demás torturas. La reforma del artículo 503 y 504, limitando la prisión preventiva a dos años. Salomón o los Dioses del Olimpo, el Espíritu Santo, los siete sabios de Grecia, los magníficos del Derecho, tan comunes en la sacrosanta España, o los discípulos del progresismo socialista y de Pablo Iglesias se sacaron de la manga la solución de las trágicas cárceles españolas. Echar a la mitad de los presos a base de limitar la prisión preventiva, y puesto que la mayoría estaban sin juzgar, pues a la calle. Asesinos y violadores, estafadores, simples rateros o atracadores por la simple circunstancia del cómo se hallaran sus sumarios obtendrían la libertad. No menos de siete mil saldrían en un año de las cárceles españolas. Después y al unísono se aprobaron elevados presupuestos para construir más cárceles. Ni comentarios a la gran genialidad del equipo de Felipe González desactivando las incómodas prisiones. Con una “mini reforma” del Código Penal se solucionaba la grave tensión carcelaria y el progresismo se apuntaba la primera de las reformas de la tan cochambrosa, inhumana y corrupta Justicia franquista.
 
A los del Consorcio no les beneficiaría la reforma, el juicio se anunció para el día 15 de mayo de 1983. Que yo sepa, ningún caso de enjundia económica en España se ha cerrado el sumario a los ocho meses, y juzgado a los tres años con los reos en prisión.


 

EL PAÍS
jueves, 17 de febrero de 1983

El Supremo considera que el fraude del Consorcio de la Zona Franca debe juzgarse en Barcelona

F. S Barcelona 17 FEB 1983
., La Audiencia Provincial de Barcelona es la jurisdicción competente para juzgar el sumario relativo al fraude del Consorcio de la Zona Franca, según la decisión adoptada por la sala segunda del Tribunal Supremo en una sentencia redactada el pasado 3 de febrero. Gracias a. esta resolución, el proceso judicial iniciado a raíz del descubrimiento del escándalo financiero entra en la recta final, que desembocará en un próximo juicio oral.A principios de 1980 el Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona abrió un sumario para investigar las presuntas irregularidades cometidas en la administración del Consorcio de la Zona Franca. Fruto de estas primeras investigaciones fueron los autos de procesamiento dictados contra Antonio de la Rosa Vázquez, José Luis Bruna de Quixano, Fernando Serena Mascarey y Rafael del Barco Carreras,, por presuntos delitos que van desde la malversación de caudales públicos, a los de falsificación y receptación
La causa judicial 9/80 avanzó con lentitud a causa de los diversos procedimientos instados por los abogados defensores de los procesados. El último de estos procedimientos acaba de ser resuelto por la sala segunda del Tribunal Supremo con una sentencia en la que se asegura que la Audiencia de Barcelona es la jurisdicción competente para pronunciarse sobre estos delitos.
Con esta resolución se rechaza la propuesta realizada por el letrado Octavio Perez Vitoria, defensor de José Luis Bruna de Quixano, quien alegaba que debía de ser la Audiencia Nacional quien juzgara este tema.
El procesado José Luis Bruna de Quixano, que venía desempeñando desde 1963 y hasta la fecha de su detención diversos cargos en la administración del Consorcio de la Zona Franca, aseguraba en su recurso ante el Supremo que el juicio debía celebrarse en el ámbito de la Audiencia Nacional, ya que existía la posibilidad de que el presunto fraude juzgado afectara a toda la economía nacional. El recurso de José Luis Bruna de Quixano se apoyaba en seis razonamientos jurídicos diferentes, que han sido desechados por la sala segunda del Supremo.

El sumario, en trámite

Los magistrados del Supremo al dictar esta sentencia recalcan que durante la tramitación del sumario lo s procesados han estado utilizando una ferie de técnicas dilatorias, que han culminado con este artículo de previo pronunciamiento.Tras rechazar a lo largo de diecinueve folios. los diferentes argumentos de José Luis Bruna de Quixano, acaban señalando que las costas de este recurso deberán ser pagadas por el recurrente, perdiendo también éste el depósito económico.
El sumario de la Zona Franca se encuentra actualmente ya concluí= do y en fase de calificación por parte de los abogados defensores. Sólo uno de los letrados defensores, el del procesado Fernando Serena, ha cumplido con este trámite de calificación. Queda pendientes el trámite de calificación provisional de los procesados José Luis Bruna Quixano y Rafael del Barco. Una vez se hayan cumplimentados estos trámites será fijada la fecha de celebración del juicio oral, que podría llevarse- a término antes de finalizar el presente año judicial.
El ministerio fiscal, al calificar provisionalmente la cansa, solicitó que se impusieran veintiséis años de cárcel a José Luis Bruna de Quixano por los presuntos delitos de falsificación y malversación de caudales públicos; doce a Rafael del Barco por los presuntos delitos de encubrimiento, receptación y falsificación; y nueve para Fernando Serena por el presunto delito de receptación. No están calificados los delitos presuntamente imputables a Antonio de la Rosa Vázquez, por encontrarse en paradero desconocido.
Está pendiente también de que se ultimen algunos detalles judiciales que se refieren a la pieza de responsabilidad civil, instruida contra los acusados. Los abogados querellantes, que representan los intereses del Consorcio de la Zona Franca y del Ayuntamiento de Barcelona, solicitaron en su día que se investigaran una serie de bienes, propiedad de los procesados y suceptibles de haberse financiado con bienes procedentes del fraude.
Entre estos bienes que deberían ser investigados se encuentra una torre propiedad de Bruna de Quixano, s

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