viernes, 13 de abril de 2012

1ª PARTE, CAP. 11 de “BARCELONA, 30 AÑOS DE CORRUPCIÓN”, ed. 2006, Consorcio de la Zona Franca, Piqué Advocats Associats, 1975-1984

Rafael del Barco Carreras


Barcelona 13-04-2012. Si escribí ayer que los comentarios de quien vivió en aquella época me alegran, si además demuestra un particular conocimiento del GRUPO ZETA (El Periódico e Interviú), Antonio Asensio (fundador ya fallecido), tan importante por su campaña mediática contra los acusados en el Caso Consorcio, sin duda financiada y al dictado del banquero Javier de la Rosa, mi interés se multiplica.

Discrepo de su valoración sobre los colaboradores de Asensio, elemento primordial en la GRAN CORRUPCIÓN barcelonesa. Para mí alguno de ellos son simplemente unos amorales golfos… y algo peor. Periodistas que igual publican el más duro porno, se inventan reportajes de sangre y sexo, o “investigan” sobre el mayor desfalco de aquel año editando para el caso una revista, MAGAZIM, dirigida por José Ilario, para salvar a su financiero.  Repito que me alegra que de aquel imperio mediático quede poco, y en práctica quiebra.

Iñigo Arista dijo...
Aquellos polvos trajeron estos lodos, y vienen de lejos, de muy lejos. De cuando D. Antonio padre tenia un capital humano muy cerca, en Primera Plana.
Ramon Serres, Angel Berbes, Mario Santinoli, JF Pretel...y muchos otros, sin contar la redacción. ¿Recordais deportes? :Emilio Perez de Rozas, Francesc Aguilar, Joan Patsy, Santi Nolla...
Aquella gente que cogió una empresa con pérdidas, con encargo para cerrarla y que sin apoyos pasó de 600 MM de perdidas a 900 millones de beneficio, con la inversión de Sant Feliu adelante, asumiendo fiascos del Grupo como el diario Record, Panorama, Diari de Barcelona o nuevas inversiones como La Voz de Asturias, Graficas Industriales o lo de Parets que daría origen a Ediciones B.
Aquella gente que creó Pequeños Anuncios o Dispesa de la nada. ¿Dónde estaban cuando el joven Asensio se encontró al frente ? Habían quedado en el camino José Ilario, Dario Giménez de Cisneros, Javier Salvadó, Serres, Berbes y tantos otros que le hubieran aconsejado y ayudado en aquellos momentos.
Gente que tuvo que salir muchas veces de mala manera, engañados o con malas artes por oscuros intereses o conveniencias personales, por incompetencia o mala fe.
Pero el perjuicio a la larga ha sido para el Grupo.
Al joven poco se le puede pedir. Su falta de experiencia y la formación de la vida le impiden poder asumir la responsabilidad que ha heredado.
Para colmo da la sensación de que hay vendettas familiares: Sanclemente, Blanca Rosa...
Debería mirar a su alrededor y analizar si los Matosas, Espelosin, Llopart...han sido vistas las experiencias de todos estos años los consejeros aúlicos apropiados.
Quizás debería escuchar a Salvadó, Serres y algunos otros.


Iñigo Arista dijo...
Bueno, cuando habla de enemigos de Cataluña se refiere a todos aquellos que se oponen a sus intereses particulares o de partido.
Quizás lo soñé, pero me parece recordar al ex-Honorable (o lo sigue siendo?, no entiendo de protocolo) en la plaza de San Jaime diciendo algo así como que atacan a Cataluña a raíz de los temas de Banca Catalana, Banco Industrial de Cataluña, Banco de Barcelona, Banco de Gerona...que Felipe González quería utilizar sea dicho contra el Sr,Pujol.
Gloriosos días aquellos del C.A.R.I.G. en los que se hablaba en las barras de los bares que todos aquellos créditos fueron concedidos a empresas creadas ad-hoc por amigos y conmilitones,y que nunca fueron cobrados.
Bueno, todos menos UNO. Si, al menos uno pago (o eso afirmaban).
Decían que a una empresa editora de periódicos le habían concedido uno de Cien millones de pesetas en el Industrial de Cataluña ante la amenaza de esta (la editora) a levantar el asunto en sus publicaciones.
Decían también que la citada empresa era la única que cumplía los requisitos para la concesión de dichos créditos, dicho esto en honor a la verdad, y que en esta ocasión cumplía regularmente los compromisos adquiridos.
Pero la realidad es que en este país hay mucha leyenda urbana, y mucho que habla sin conocimiento, por lo que lo cuento tal como lo oí, sin poderle dar verosimilitud.



Cap. 11 Urbanizaciones. Alianza Financiera SA. Magazim.
Fiscalía. Talones beneficiarios falsos. Piso Reina
Victoria. Coches lujo. Alcaldes, Porcioles, Massó,
Socias Humbert.
Pag. 58




PRIMERA PARTE
Consorcio de la Zona Franca
Piqué Advocats Associats
1975-1984

11



Si el juez Miranda de Dios disfrutaba un espléndido piso de 170 metros en Enrique Granados Provenza, propiedad de la mujer de Piqué Vidal, o el segundo de “Estafas” de la Policía, inspirado y copiado de la vulgar serie “Colombo”, donde el abogado asesino lo engatusa con contratar y asociarlo a su bufete y un sueldo millonario, acabaría con el tiempo en el Bufete Piqué Vidal, y allí colaboraba uno de los tres magistrados que me condenaría, Adolfo Fernández Oubiña, obviaban descubrimientos. Oubiña en sus apariciones en televisión o sus habituales de la radio como tertuliano de Luis del Olmo, jamás contaría los guiones de gansters americanos que viviría en el Bufete.

La prensa, fuente trascendental con Intervíu convirtiendo en millonarias ventas los escándalos, parecía dormida, ausente. A la madrileña Cambio 16 no se le añadía la barcelonesa, el impacto de la página entera del Diario de Barcelona del 5 de Mayo, denunciando los diez mil millones tan claros en la denuncia, sin eco, ni continuación en el célebre Brusi. Si la autoría se daba por supuesta con la fingida huida de Antonio de la Rosa, jamás se nombraría a Javier de la Rosa, Fernando, Pilar, o al abogado en el Ayuntamiento, Antonio. Silencio total. Respeto total por los hijos de Antonio de la Rosa, capitaneados por Javier, involucrados por sus empleos, y por el Banco Garriga Nogués, omnipresente en el desfalco.

Para La Vanguardia, la denuncia más trascendente desde el caso Matesa de Vilá Reyes, doce años atrás llenando titulares y páginas, no existía, y para el poderoso Grupo Z, Interviú y El Periódico, Asensio, vecino y financiado con largueza por el Banco Garriga Nogués, imprimiendo en los talleres del Noticiero Universal, y la monopolizadora de los escándalos, Intervíu, silencio total hasta Mayo, cuando impactó la página del Diario de Barcelona.

La primera noticia en el Grupo Z de Asensio, el 9 de mayo de 1980, un suelto muy significativo del viento conduciendo la gran ambición y partidismo de Asensio. “Alianza Financiera SA, también conocida por Alfisa, presentó ayer suspensión de pagos ante el Juzgado nº. 8 de Barcelona. Tanto por el montante de la suspensión (un activo de 506 millones y un pasivo de 320) como por el tipo de sociedad (una financiera dedicada a todo tipo de financiación de compraventas a plazo, es decir, de carácter general) no se trata de una suspensión cualquiera. La recámara del asunto es quienes han dirigido en el pasado esta sociedad. Efectivamente, en el anterior consejo de administración figuraba el financiero Rafael del Barco Carreras, intermediario en el caso del Consorcio de la Zona Franca y contra quien se ha querellado el Ayuntamiento. Al salir de la sociedad, Del Barco debía varios millones a Alfisa. Sus actuales gestores están, precisamente muy molestos con la anterior forma de llevar las riendas de la firma”. ¡Carajo!. Un torpedo, otro, ¿y a beneficio de quién?.

A continuación el 15 de mayo, el Periódico sigue con “Proyecto para traspasar el Consorcio al Ayuntamiento”, anunciando problemas sin matizar. Y para finalizar un gran titular el 10 de Julio de 1980, de oscuro enunciado, “Otros mil millones se han esfumado de la Zona Franca”, centrándose en Antonio.
Iniciarse atacándome a mí, o despistar con una fusión, parte del guión. Si alguien hubiera consultado el Registro Mercantil, o investigado en el Juzgado n.8, o siquiera preguntado a la portera del inmueble Rambla Cataluña 27, sabría que yo no administré, ni siquiera trabajé o dirigí Alfisa. El chiringuito financiero merecería de por sí otro libro, sin embargo ni sus cifras ni la fama de sus componentes lo merecen. Alfisa creó en el 67 la cooperativa de crédito que durante siete años dirigí, pero desligada de la Caja por orden directa fruto de una inspección del Banco de España por el 68, su camino y el mío se unió con las nefastas urbanizaciones y promociones inmobiliarias, creadas al empuje de José Antonio Casanovas Tomás, hijo de la amante de Juan Álvarez Torras, Intendente Mercantil y Censor Jurado de Cuentas, que con José Luis Pérez-Albert y de Olaguer, captador de inversiones entre una refinada aristocracia, y Pedro Pérez Güerri, director regional del Banco Guipuzcoano, de donde le despidieron por redescontar a coste cero papel de sus financieras, crearon y dirigieron Alianza Financiera SA.

Alguien añadía malicia sacándose el polvo de encima. El verano del 67, salía a la palestra. Desmenuzando mi vida para readaptarla. De contable de un mayorista de artículos eléctricos, filial de la quebrada Rull SA, de sanitarios y material de construcción, y anunciado en La Vanguardia como joven con conocimientos y estudios bancarios y buen contable, me pusieron ante un papel de la Organización Sindical creando la Caja de Crédito de la Agrupación Comercial e Industrial Sociedad Cooperativa, con objetivo inmediato de dar una especie de cobertura fiscal a los inversores de Alianza Financiera SA. El tiempo llenaría y complicaría el invento, por suerte sin repercusión en el futuro pero condicionando mi vida.

No cabe duda, Asensio se disponía a devolver los favores de Javier de la Rosa, o a cobrarle más, centrando en mí la atención. Intervíu, callada. Sus famosos dossiers sobre “vidas y fortunas del franquismo” interrumpidos. Sibilino Asensio, los dos escalarían los recónditos aledaños del Poder, el editor callando, hundiendo enemigos, y arrimando su sardina a la mejor ascua, y el banquero sobornándolos, o pagando simples chantajes.

Una vez en la cárcel se iniciaron las intensas campañas. Por parte de El Periódico, sin incidir en el Consorcio, dedicó grandes páginas a lo titulado “mis urbanizaciones”. Unas “urbanizaciones” donde me vi metido por “descontar” letras, y “pillado” continué con la vaga ingenuidad de “solucionar”. Lo que tanto me preocupaba acabó lo mejor posible, pero lo del Consorcio, la pesadilla comenzaba. Mi nombre sobresalía, alguna gacetilla me hacía administrador o consejero. La puntilla, gran lanzada del Grupo Z vendría de una publicación, ajena, o aparentemente ajena.

El día 18 de septiembre de 1980, en el n.13 de una revista, MAGAZÍM, de gran formato y pretensiones, editada por el ex socio de Asensio en Intervíu, José Ilario Font, se inician seis artículos, uno cada semana, toda una joya de la ocultación y creación de imagen. En la quiebra del Banco Garriga no encontré su saldo negativo, quizá se sumaría en los del Noticiero Universal, saldría del banco con billetes verdes, o se hallaba en los miles de millones de deudores por debajo de los diez mil de mínimo personalizados en las diferentes publicaciones. Elemental recordarlo.

Se inicia en primera página con un sobresaliente “Zona Franca”, y aumentando el grosor y centímetros de las letras “El Matesa de los 80”. En mis manos en la cárcel, el mismo día de la distribución, me dio un vuelco el corazón. Matesa, 10.000 millones. Segunda página y a doble. “Barcelona, la negra historia del Consorcio de la Zona Franca, y en fondo blanco con grandes titulares ocupando las dos páginas “EL MATESA DE LOS OCHENTA”, y al pié las fotos de Santiago Udina Martorell, Enrique Massó, ex Alcalde de Barcelona, y Carlos Güell de Sentmenat, principio y fin de esta historia, añadía.

Sin más lectura creía hallarme ante una segura exposición de lo sucedido, por el título con 10.000 millones. Mi gozo en un pozo, bajo una gran fotografía portuaria resaltaba un recuadro, “¿De quién es testaferro el acusado Rafael del Barco?”. Innecesario leer, los nombres en negrita los habituales y conocidos del sumario, ni una cita a los talones del Banco Garriga Nogués. Ni siquiera culpaba a Antonio minimizando con que compartió poderes con Udina Martorell. La pregunta tenía grosor, podían asignarme testaferro de Antonio, de Javier, de Udina, o de quien le apeteciera al chantajista o al acomodo de los guionistas, el Bufete Piqué Vidal. Allí se anudaban los hilos de la marioneta.

Y por el estilo la próxima semana, remarcando nuestros nombres y señalando a Santiago Udina Martorell, que debió remover sus asentadas amistades.

La tercera semana, recordando los diez mil millones, por supuesto culpaba a Antonio de la Rosa, y mi nombre en negrita sobresalía reiterativo y con abuso.

En la cuarta parte, el serial con gran foto de Antonio de la Rosa, omnipresente y omnipotente, hombre de convicciones firmes e inquebrantables, añadía. A continuación Del Barco y Serena por doquier, y ya preguntándose “¿sabían o no sabían la procedencia del dinero de Don Antonio?”.

En el quinto capítulo, la foto de Bruna, “prestigioso abogado barcelonés, ahora en la cárcel, parece encerrar la clave del misterio”. Y vuelta hasta la saciedad, abuso mediático, mi nombre en negrita. A cada dos líneas. Ni la sintaxis permitía tanta repetición. Y se extendía en las sociedades mercantiles donde aparecía Bruna. Y anunciaba el sexto, y último capítulo.

Por fin mi nombre no aparece. El sexto, unas declaraciones de Carlos Güell de Senmenat, y de Narcís Serra. Con los recuadros “A finales de Agosto me dijo De la Rosa que se iba de viaje de negocios. No volví a verlo”, declara Güell, y “Cuando acepté el cargo desconocía que en el Consorcio se había producido un fraude”, Serra. Continúa con “los acreedores exigen al Consorcio 10.000 millones”, e insinúa sobre Porcioles, Massó y Socías Humbert, anteriores alcaldes, publicando una lista de las inversiones, sin entrar en valoraciones.

Enrique Massó Vázquez, merece un pequeño recuerdo. Alcalde desde el 73 al 75, o sea presidente del Consorcio ya iniciado el gran baile. Falangista, camarada de Antonio. Procurador en Cortes, y consejero de varias grandes empresas (FECSA). O el menos brillante sucesor, José María Socías Humbert, abogado, gran cruz del Mérito Agrícola, ex cargo ministerial franquista, y Delegado de los Sindicatos Verticales en Barcelona, sin percibir nada extraño en el Consorcio, y que según rumores escritos trataba a Pascual Estevill en sus escarceos políticos.

Al famoso Excelentísimo Don José María de Porcioles y Colomer no le coge de lleno (en pleno apogeo del Consorcio solo es Alcalde Honorario de Barcelona) aunque su hijo José María de Porcioles y de Sangenís es el consejero delegado del Noticiero Universal (pieza clave), y las raíces de su extenso mundo profesional y financiero abarquen a los De la Rosa. Juez de Apelación de Andorra. Académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Grandes Cruces de Carlos III, Isabel La Católica, Imperial del Yugo y las Flechas, Mérito Civil, Mérito Naval, y de Alfonso X el Sabio. Tantos títulos como barrios cochambrosos tiene su ciudad, y empresas con recalificaciones y quebradas a tiempo.

¿No llegarían a la Alcaldía siquiera alguna multa de los quince coches de superlujo que Antonio aparcaba en el garaje de la calle Granada frente a la célebre tortillería Flash?, de cuando residía en la Diagonal 419, antes de trasladarse a Reina Victoria con 400 metros de vivienda (piso escriturado a su nombre y por tanto liquidado a Hacienda donde absolutamente conocido). Un escaparate en el simbólico centro de Barcelona, Tuset Balmes, con un Rolls Silver Sadon II, otro Cornige, varios Mercedes 450 y 300, Porsche Carrera y 911, Maserati Indi América, Dino Ferrari y 400, Aston Martín, BMW 435, Jaguard JV6 y 12, un caprichoso Morgan o Cadillach, Saab, un desconocido Monteverdi suizo, o un NSU RO 80. El lujo europeo de entonces. Y en uno de sus estrafalarios discursos a sus panegiristas, Javier decía compartir un 600 con sus otros hermanos, cuando ya en la mili en Castillejos tiraba de champán de gran magnate. Serena me contaría que cuando trabajaba de dependiente vendedor del carrocero Serra, en el Paseo San Juan, por los 60, Antonio compraba las novedades europeas con el fajo de billetes. De ahí nacería la amistad y asociación, mucho antes del CITA y empréstitos con la Caixa..
Gracioso Güell de Sentmenat; “Con Udina Martorell no he hablado del tema, pero todas las referencias que tengo de él coinciden en que se trata de una persona de gran honradez. Era un hombre que llegaba al Consorcio como ex subsecretario de Obras Públicas, movido por la buena fe de creer en la posibilidad de una gran inversión pública en Cataluña”. Un insulto a la inteligencia de los lectores. La tela de araña se cerraba. El guión corregido y entregado. ¡Joder, joder, joder!. No repetí el ciceroniano “ubinam gentium sumus, in qua republicae vivimus...”.
El nexo a resaltar entre los seis capítulos el silencio absoluto sobre los hijos de Antonio, y ninguna mención al Banco Garriga Nogués, ni menos mis declaraciones. Silencio sobre las extrañas operaciones reales, ni opinión sobre valoraciones de edificios. Lo declarado y escrito en el juzgado no existía para tan capaces periodistas.
Lo impactante de la 6ª parte de la espléndida revista no lo debo obviar. Una excelente foto de Güell de Senmenat y Narcís Serra, graves, en postura de empuje, y remarcándola; “Con las declaraciones de Carlos Güell, actual delegado especial del Consorcio, y de Narcís Serra, alcalde de Barcelona, llegamos al sexto capítulo. Y al último, al menos por el momento, si bien esta revista -que ha sido la única a la hora de denunciar el tema- seguirá la actualidad de cuanto puede suceder en torno al escandaloso fraude del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona. Seis capítulos. Seis escalones hacia la verdad: Los nombres, las fechas, los pelos y las señales del más turbio affaire económico de la última década... ahora corresponde a la Justicia adjetivar lo que nosotros nos hemos limitado a explicar”. Amén. Y firma un periodista, o lo que sea, llamado José Ramón del Ramo, que no me entrevistó, maldita la gracia que le haría mi versión.

Para muestra de la prensa barcelonesa innecesarios detalles, pero es imposible entender el conjunto sin acudir a ella, por lo menos para descubrir el titánico esfuerzo realizado para salvar o estrujar a Javier de la Rosa. Por entonces yo aguantaba en la celda además de una depresión de Serena, culpándose por dejar el pueblo para trabajar en Barcelona, donde sus hermanas tenían un bar, o las continuas meadas de Juan, un borracho empedernido traficando con cervezas, entonces “legales”, bebiéndose no menos de tres cajas diarias. Las cervezas, un curioso método de premiar a los “destinos”. ¡Y La Vanguardia a página entera anunciando “Banco Garriga Nogués”. ¡El que lava más blanco, sería!, o “BGN Internacional”. Que yo supiera el banquito de Javier no tenía sucursales en el Exterior, corregido con “corresponsales”.

“Tan solo se sabe el rumbo de una parte”. “El turbio caso de diez mil millones esfumados del Consorcio de la Zona Franca. Poco a Poco irán apareciendo todos: 1.230 millones, por el momento, volaron así...” ¡Pues no!, no aparecieron, y desapareció ese MAGAZIM, con seguridad en negociaciones o vendido para no continuar publicando ni menos preguntar a Del Barco.

Exceptuando el engendro, un guante a los propósitos oficiales y de Javier de la Rosa, y visto desde la lejanía, la prensa fue moderada, aunque a mí me pareciera de presencia continua. Si se compara con el Caso Matesa, o Sofico, dos similares, de diez años antes, donde las partes en lucha se encarnizaron a través de los periódicos, del Movimiento falangistas contra tecnócratas opusdeistas, en el Consorcio, sentada la perversión del franquista Antonio y los golfos Serena y Del Barco, nadie se enzarzó. Acuerdo absoluto. Una nimiedad comparando con la dedicación de la prensa a Javier de la Rosa en declive, o su amigo Pascual Estevill, de juez chantajista. El caso no alcanzó la popularidad, aunque total fama entre la clase dirigente. Y yo me pregunto ahora, ¿Antonio era culpable?, quizá por dejar la entidad en manos de sus hijos, con talones firmados en blanco, y apareciendo cientos de firmas falsas atribuyéndole la falsificación. ¿Quién rellenaba los talones firmados en blanco encontrados en el Consorcio?. ¿Y quien estampaba las firmas de los contratos de gente real e irreal?. ¿Se abonaban en las cuentas de Antonio de la Rosa en el Banco Garriga y Nogués, según la sentencia, cuando en la instrucción no aparecieron esas cuentas?. Lo dictarían por “íntimo convencimiento”, digo yo, con lo fácil que hubiera sido exigirle al Banco las cuentas, y a su dueño el Banco Español de Crédito, centralizada la contabilidad en su Núcleo Contable, en Santander, cosas de la informática de entonces.

¿Y la Fiscalía?. El fiscal Eladio Escusol Barra un invitado de piedra ante los talones del Banco Garriga. No es una suposición sino una afirmación, Eladio Escusol, buen funcionario, demostrado contra PRISA, donde tampoco le harían caso, comunicaba a su superioridad el Fiscal Jefe Alejandro Sanvicente, o su cúpula Alejandro del Toro, Carlos Jiménez Villarejo y José M. Mena, los descubrimientos en el caso Consorcio. Y el Fiscal Jefe Sanvicente tendría informado al Fiscal General del Estado que buen servidor de su Jefe Adolfo Suárez, o su cuñado Aurelio Delgado “Lito”, comentarían que la fuente de financiación de los suyos en Barcelona a través del Noticiero parecía no estar bien cimentada. Ellos la cimentarían. Y todos olvidando el Artículo 785 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. “Cuando el Ministerio Fiscal tenga noticia de un hecho aparentemente delictivo... practicará el mismo u ordenará a la Policia Judicial que practique las diligencias que estime pertinentes...”. ¿Talones por cientos de millones librados a la orden de nombres falsos y pagados por el Banco Garriga no son hechos aparentemente delictivos?.










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