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jueves, 19 de enero de 2012

LAS ESCUCHAS ILEGALES DE GARZÓN.

Rafael del Barco Carreras

Barcelona 19-01-2012. Para que nos vamos a engañar, tenemos una Justicia (jueces y fiscales) resultado de siglos de Dictadura. En cualquier Democracia, Garzón y quienes propiciaron la legalidad de esas escuchas, estarían en prisión. En EEUU les hubieran aplicado la LEY RICO contra la asociación de malhechores, antimafia. La Ley y la Ética, las garantías procesales y derechos humanos, están por encima hasta de los posibles delitos que un juez o fiscal caprichosos ¡e interesados políticamente! puedan intuir entre abogado y preso.
Con la salvedad contra el "terrorismo" ya es suficiente.

¡Claro que estamos ante un juicio político! En nuestra especial Democracia sin separación de poderes, Política y Justicia se revuelcan indecentemente. Garzón jugó a político, y los esqueletos de los GAL salieron del armario porque González no le nombró ministro. Pero ya no es una cuestión de Garzón si o no, las escuchas se discuten en todos los foros, y se manifiestan por la calle defensores del todo vale, el Fascismo.

De siempre el “puto preso” es un ser sin derechos. Lo mismo se pinchan sus conversaciones con el abogado (Garzón ni mucho menos es el único), que se le hurga el ano, o se le desnuda obligándole a flexionarse ante un espejo en el suelo por si le cuelga un hilo delator de drogas (sufrí esa tortura en las cárceles de Jordi Pujol), o a pasar por rayos X…. más un refinado elenco de crueldades psíquicas… o físicas.

Conmigo no fue necesario grabar las conversaciones, mi abogado Pascual Estevill se inventaba las pruebas contra mí. Le pagaba más la parte contraria, Narcís Serra y Javier de la Rosa. Los que le sustituyeron cuando le despedí, tampoco demostraron mucha ética.

En esta Democracia eres “culpable” hasta que no se demuestra lo contrario, o pura escoria cuando reclamas al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria. Y como “el Pueblo” (nosotros) opina (hasta que sufre las consecuencias) que “algo habrá hecho”, y “que se j…”… pues los dioses al estilo Garzón, lejos de admitir su delito, lanzan las furias propias de quien ha actuado convencido de “estar más allá del bien y del mal”. Tengo curiosidad por oír su auto defensa cuando le pregunten por Botín y Nueva York.

Pasan las décadas, y la inmóvil idiosincrasia española se muestra impertérrita, por lo que me repito: cuando juzgaron a Pascual Estevill ¡y por suerte le inhabilitaron!, 1996, también se auto defendió argumentando que actuó por “íntima convicción”, y que volvería a actuar y dictar igual. Peor el juez que ordenó mi prisión, Miranda de Dios; me achacaba “falsedad ideológica”. Siempre he creído que “intervendría” las conversaciones entre mis neuronas de lóbulo a lóbulo cerebral… y dictó que mentía por “íntima convicción” inducida. El juez especial que le sustituyera se inventó otra majadería, “la verdad verdadera”. Pura, y además corrupta, Inquisición.

Espero que como a Pacheco no me condenen por decir que la Justicia en España es un cachondeo. ¡Algo hemos avanzado! No existe el “desacato”… pero ¡cuidado! le aconsejo a cualquier ciudadano de a pié que no lo crea… existe.